Durante diez años el trío de Brad Mehldau se encontró conformado por Larry Grenadier y Jorge Rossy. El año pasado la formación fue remodelada con la incorporación del batería Jeff Ballard, en lugar del batería catalán, lo que comportó la aparición de un nuevo disco con esta formación (Day is Done), y la correspondiente gira de promoción. El cambio de batería provocó un profundo debate sobre si era preferible Jorge Rossy a Jeff Ballard, y sobre el tipo de aportación musical que cada músico proporcionaba tanto al trío como al pianista.
Parece ser, y decimos, “parece ser”, pues son de difícil explicación tanto estética como musical –por supuesto que no mercantiles–, las razones de la publicación del presente trabajo, dado que el pianista americano tiene en la actualidad una formación a trío estable y consolidada. House on Hill resultan ser las grabaciones finales del anterior trío de Mehldau (con Grenadier y Rossy), aunque mucho me temo que, a lo largo de los años aparecerán más grabaciones de este trío, para grata satisfacción del departamento contable de la casa discográfica. Mehldau se encuentra en la actualidad con el desarrollo de un nuevo trío totalmente distinto al anterior; la única razón explicable de la aparición de este compacto, no es otra que comercial, y volverá a reabrir el “eterno” debate de la conveniencia del tipo de batería que Mehldau necesita, pero permitirá a los seguidores del pianista comprobar la labor creadora de su anterior trío. Las grabaciones de House on Hill fueron realizadas entre 2002 y 2004, y en ellas es posible apreciar la técnica tan particular y perfectamente reconocible de Mehldau, así como la cualidad de músico original que se ha ido ganando con el tiempo, además de instrumentista brillante.
La música de esta grabación permite comprobar la dualidad interpretativa de que hace gala Mehldau, la frontera entre dos mundos, el clásico y el del jazz, pero todo ello repleto de trazos pop-rock. Asimismo es posible apreciar a un músico que despliega una extensa paleta sonora, explotando y ayudado de una notable independencia de manos (con una mano izquierda prodigiosa), poniendo toda esta técnica al servicio de un talento improvisatorio inigualable. Tan sólo hay que escuchar las invenciones sonoras que lleva a cabo Mehldau, las rupturas rítmico-armónicas que desarrolla, o la repetición obsesiva de acordes (con consecuencias sonoras importantes), en todo su discurso musical.
El aficionado deberá de estar atento a la música que desarrolla no sólo el pianista sino también la sección rítmica, dada la densidad sonora a la que se encuentra sometido, y que hará que pueda apreciar una música muy elaborada, extraordinariamente dinámica y rica, y a veces enigmática, que no le decepcionará.
En definitiva, la posibilidad de escuchar de nuevo al anterior trío de Mehldau, y ante todo, la posibilidad de disfrutar por parte de los aficionados del “arte” del pianista norteamericano.
Juan Carlos Abelenda House on Hill may be a new recording, but the material is not. Virtually everything here was written, according to his liner notes -- like Keith Jarrett, Brad Mehldau writes about himself best -- in a session done in 2004 which yielded 18 songs with bassist Larry Grenadier and drummer Jorge Rossy. The decision was made to split the sets into originals and covers. The covers became 2004's Anything Goes. There are nine cuts here, the remaining seven from 2004, and the other two come from a more recent session. Mehldau states quite frankly that the compositions here mostly fall into the standard frame for small ensembles: theme (head) variations/theme. Mehldau's notes are exhaustive. They look at compositional forms of theme and its variations from Bach and Brahms. Yeah, it's an intellectual (read: eggheaded) -- and occasionally dry -- reading. The music on this set is anything but. The sheer elegance of Mehldau's writing is always something to behold, and this trio always finds the lace of swing. Often it is not in the melodies and lyric lines he writes. These are usually somewhat knotty, expansive statements from which the band just finds a kind of groove to extrapolate upon. The title cut is a fine example where the slippery little notation in the theme is built into a Latin-flavored ride. Dynamic shifts are continual in this music' check out "Boomer" which gains in intensity until the last minute when it finds its way home into the midtempo softness, and "Backyard," that is almost pastoral until the improvisation, where the tension in the rhythm section is almost icy. The off-kilter, spatial way "Fear and Trembling" (a reference to Søren Kierkegaard's book of the same name, perhaps?) opens is one of the more satisfying moments on the album. The ascending three- and four-note clusters Mehldau employs as a theme work well for putting the listener immediately inside the piece. It's modal touch is a nice one, where space is used as proficiently as instrumental acumen. House on Hill closes with the slightly angular introduction of "Waiting for Eden," that moves through a series of arpeggiatic sleights of hand and into a full swinging post-bop melody. While this set is nowhere near as full of surprises as Day Is Done, it is nonetheless another chapter in the development of a singular composer and pianist.  |